HACER DE UNA PERSONA BUENA, UNA MEJOR – PARTE 3: COMUNICAR

Imagen de dominio público

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La verdad os hará libres…hace más de 2000 años que esto fue dicho y aún nos cuesta entenderlo.

Cuando somos libres comunicamos todo aquello que es real en nosotros. Comunicamos la verdad, lo que en realmente somos, pensamos y deseamos.  Al visualizar nuestro máximo potencial, aquello que solemos poner en primer lugar en nuestra vida es ser libres:  libres para soñar, para actuar, para amar… tener “luz verde” para crear, opinar y sentir.
Para vivir la libertad, se ha de comunicar, pues es la comunicación el único medio y sustento real de toda acción humana.  El sistema que nos educa, en su afán de aportar “orden”, nos enseña a crear un personaje social que se rija por esquemas predispuestos, por un “deber ser” determinado (patriotismos, tradiciones, costumbres), cuyo valor en la práctica está dado por el reconocimiento de los demás, dejando de lado el propio concepto.  ¿Me gusta quien soy? ¿Respondo a mis sueños e intereses? ¿A quién en realidad satisface la vida que llevo?

Pensemos en alguien que lleve toda su vida anhelando libertad, una libertad en la cual nadie tenga nada que opinar sobre sus decisiones o actos, en la cual no haya juicios negativos o positivos.  Vivir una libertad en la cual el mundo sea inmune a mí: sordo a sus palabras, ciego a sus acciones y, sobre todo, mudo de juicios.  Como si no existiera, como si no comunicara.  Esta falsa libertad finalmente se manifiesta en una profunda introversión, con disfraz de “autosuficiencia”.  Esto pasa más a menudo de lo que creemos.
Ahora, como es imposible no comunicar, resulta que la receta de la libertad es la de un plato que en realidad no queramos comer.
¿Qué hacer entonces?  Muchas cosas pasan por la mente de las personas, algunas de ellas pueden ser:
  • Huir del mundo: física o mentalmente.
  • Buscar una supuesta expresión máxima de libertad: las euforias hedonistas de aquellos que viven como si no hubiera un mañana.
  • Y lo peor de todo: no hacer nada.  Vivir una vida en piloto automático, en una imagen errónea de ser autónomo (¿autómata?).
Todo proceso de crecimiento personal debe implicar nuestra capacidad de comunicar, de modo que seamos capaces de hacerlo siempre.  Y bien.  La idea no es comunicar para que todo sea color de rosa y la humanidad nos sonría en aprobación.  Como seres sociales no estamos solos y debemos saber que lo que haga afecta, ya sea sólo a nosotros o a los demás.  Por tanto comunicar se debe hacer de manera que el juicio, la vergüenza y todo lo demás que pone freno a nuestros sueños y necesidades se transforme en entendimiento, consenso y debate constructivo.
Ese será nuestro verdadero ser expresando lo que tiene en su interior.  Para muchos, por primera vez.
Si quieres saber más, puedes contactarme aquí.
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