Sobre el mundo mental, o cómo hacer realidad aquello que pensamos

Phrenology - Imagen de dominio público

Phrenology – Imagen de dominio público

Ya lo había dicho Hermes Trimegisto:

El Todo es mente; el Universo es mental.

Es común que muchas personas tengamos un floreciente y próspero mundo al interior de nuestra mente: ideas intrépidas e innovadoras, visiones revolucionarias del futuro que queremos, causas por las cuales lucharíamos con gran esfuerzo y dedicación y posiciones que defenderíamos a ultranza de no ser porque, hasta ahora, nunca han salido de su cómodo rincón en alguna neurona de nuestro cerebro para materializarse en realidades tangibles y útiles no sólo para nosotros sino para quienes nos rodean.

Y pensar en ello puede ser frustrante, incluso doloroso, en la medida en que la brecha que esta “doble vida” entre nuestra mente y la práctica nos impone sea cada vez más insalvable.

¿Qué hacer entonces para reconciliarnos con nuestra propia mente? Sacar todas estas ideas de nuestra cabeza a la realidad tangible presenta toda una serie de retos y hacerlo por medio de un proceso ordenado y metódico puede ser de gran ayuda.  Veamos qué cosas se pueden hacer.

  1. Determinar si el ideal de vida que tenemos en nuestra mente es:
    • Realmente deseable, útil y beneficioso.  Cada quién tendrá una concepción distinta de estos atributos.
    • Ecológico, en cuanto no represente un perjuicio para quienes nos rodean, nuestro entorno y la sociedad.
    • Subjetivamente “mejor” (esto también a gusto del lector…estas cosas se sienten) que aquello que tenemos en nuestra realidad fáctica.
  2. Determinar nuestro deseo real de salvar la brecha: tomar consciencia de la firmeza de nuestras intenciones y de las bondades de emprender este nuevo camino.  Llenarnos de motivación y de entusiasmo por el paso que se va a dar.
  3. Saber qué es lo que hay que hacer:
    • En la dimensión interior: superar miedos, reevaluar creencias, gestionar emociones y un largo etcétera.
    • En el mundo exterior: planificar los pasos a seguir para llegar a esa posición deseada, ya sea a nivel laboral, personal, familiar, básicamente lo que tengamos en mente.
  4. Seguir el plan: trabajar.

Ahora, las cosas se dicen más fácil de lo que se hacen y es probable que estos caminos sólo se recorran si vamos en compañía.  Y ese es el “Misterio Fundacional” de la práctica de un Coach.  Acompañar a su coachee en un viaje a su propia mente, de la cual saque esas ideas fantásticas y revolucionarias, para luego convertirlas en un plan y trabajar por ellas.

Es importante darnos cuenta del valor de esa vida que hay en nuestra mente, es lo que hay en ella lo que hace evolucionar el mundo, de ella se crean las realidades.  Trabajar por ella siempre será un acto valioso.  Y valiente.

Si quieres saber más, puedes contactarme aquí.

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