Los shows de subastas: algo tienen para decirnos.

Self Storage Units, por Hankwang.  Licencia (CC BY-SA 3.0)

Self Storage Units, por Hankwang. Licencia (CC BY-SA 3.0)

Sí.  Lo admito: me gustan los programas de subastas.  Sobre todo aquellos de gente que compra trasteros abandonados o equipaje que nunca fue reclamado y luego vende sus hallazgos con un gran beneficio.  Los hay de todos los formatos: en una u otra ciudad, con protagonistas hombres, mujeres, parejas, grupos, con tienda o sin ella y siempre se ven envueltos en candentes luchas por ganar el lote soñado al mejor precio posible, mientras el de al lado se queda sin nada.

De entre toda la televisión chatarra, este formato no deja de llamarme la atención pues por encima de la dudosa procedencia de sus protagonistas, de las peleas de mal gusto y del hecho de estar lucrándose de la desgracia ajena, deja entrever algo en la forma de pensar de estas personas que es interesante tener en cuenta.

Cosas que podemos aprender del típico programa de subastas:

  1. Cuando el protagonista se frustra al no poder comprar algo: para los compradores de subastas no comprar aquello que les interesa es considerado un fracaso. “Al menos se ahorró el dinero y no se arriesgó” diría cualquiera.  Sin embargo, para ellos el riesgo es absolutamente normal, por no decir necesario, si se busca el éxito en su negocio.  Su visión no está en la “zona de confort” de los billetes que tienen en su bolsillo en el momento, sino en los beneficios que les puede reportar la transacción, de manera que quedarse con el dinero en la mano es visto como la pérdida de aquello que pudo haber sido.
  2. Cuando la compra no salió como se esperaba: es lo que tiene arriesgarse. Gastar bastante dinero por un depósito que al final no contiene nada de valor.  Por supuesto que los sentimientos afloran y la persona no se siente bien.  Pero el común denominador en estos casos es que el comprador simplemente se recompone, deja su frustración junto con la “basura” que tiene el trastero, lo cierra y se va para la siguiente subasta fingiendo haber tenido un exitazo ante sus colegas.  La persistencia es importante en cualquier emprendimiento, y nuestros protagonistas lo tienen claro.  Igualmente claro está el hecho de vivir las emociones negativas en su momento y dejarlas ahí:   sin rumiarlas ni revivirlas, pues eso no les llevará al éxito.
  3. Durante la subasta: si han visto alguno de estos programas, se habrán dado cuenta de que las subastas son ruidosas, enérgicas. Incluso violentas.  Pero en ello se observan varias cosas:
    • La claridad de los objetivos de los compradores
    • La estrategia que han planeado para lograr el éxito y, por último pero no menos importante…
    • El entusiasmo y la motivación por hacerse con el lote deseado.

Objetivos, planificación y motivación son pilares para llegar a cualquier sitio que se quiera llegar, y parece ser que en el mundo de las subastas esto lo tienen clarísimo.

Habría muchas cosas más para analizar de la visión de estos pintorescos personajes, pero lo explicado no deja de ser sorprendente.  Aquí encontramos verdaderos modelos de autogestión de los cuales podemos extraer cosas útiles.

Con todo, siempre recomendaré un buen libro por encima de cualquier show de subastas, pero cada quién es libre de elegir.  Y un poco de televisión chatarra tampoco hará tanto mal, sobre todo si podemos hacer alguna reflexión relevante con ella.

Si quieres saber más, puedes contactarme aquí.

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