¡El cuerpo nunca nos miente!: primer paso para dejar de “vivir en piloto automático”.

Hombre de Vitruvio - Leonardo da Vinci.  Dominio público.

Hombre de Vitruvio – Leonardo da Vinci. Dominio público.

¡Cuantas veces no habremos oído hablar de lo mismo!

Constantemente nos vemos bombardeados por imágenes, artículos, vídeos y un largo etcétera, que nos repiten lo necesario, positivo y saludable que es “tomar las riendas de tu vida”, “hacer que las cosas sucedan”, “dejar de vivir en piloto automático” y otro largo etcétera de clichés sobre la toma de consciencia del ser humano sobre su lugar en el mundo.

Lo que al cliché le queda grande es explicarnos cómo se hace esto.  Tira la piedra y esconde la mano.

Ciertamente, una foto de, digamos…Steve Jobs (o un atleta, o quien sea), con su correspondiente frase, no nos va a sacar del letargo mental para ponernos en la zona de acción, y aún así le prestamos más atención a la foto que a uno de los principales indicadores de nuestra presencia real, de nuestra cualidad de “ser” en el planeta: nuestro propio cuerpo. Sigue leyendo

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Los shows de subastas: algo tienen para decirnos.

Self Storage Units, por Hankwang.  Licencia (CC BY-SA 3.0)

Self Storage Units, por Hankwang. Licencia (CC BY-SA 3.0)

Sí.  Lo admito: me gustan los programas de subastas.  Sobre todo aquellos de gente que compra trasteros abandonados o equipaje que nunca fue reclamado y luego vende sus hallazgos con un gran beneficio.  Los hay de todos los formatos: en una u otra ciudad, con protagonistas hombres, mujeres, parejas, grupos, con tienda o sin ella y siempre se ven envueltos en candentes luchas por ganar el lote soñado al mejor precio posible, mientras el de al lado se queda sin nada.

De entre toda la televisión chatarra, este formato no deja de llamarme la atención pues por encima de la dudosa procedencia de sus protagonistas, de las peleas de mal gusto y del hecho de estar lucrándose de la desgracia ajena, deja entrever algo en la forma de pensar de estas personas que es interesante tener en cuenta. Sigue leyendo

Sobre el mundo mental, o cómo hacer realidad aquello que pensamos

Phrenology - Imagen de dominio público

Phrenology – Imagen de dominio público

Ya lo había dicho Hermes Trimegisto:

El Todo es mente; el Universo es mental.

Es común que muchas personas tengamos un floreciente y próspero mundo al interior de nuestra mente: ideas intrépidas e innovadoras, visiones revolucionarias del futuro que queremos, causas por las cuales lucharíamos con gran esfuerzo y dedicación y posiciones que defenderíamos a ultranza de no ser porque, hasta ahora, nunca han salido de su cómodo rincón en alguna neurona de nuestro cerebro para materializarse en realidades tangibles y útiles no sólo para nosotros sino para quienes nos rodean.

Y pensar en ello puede ser frustrante, incluso doloroso, en la medida en que la brecha que esta “doble vida” entre nuestra mente y la práctica nos impone sea cada vez más insalvable.

¿Qué hacer entonces para reconciliarnos con nuestra propia mente? Sacar todas estas ideas de nuestra cabeza a la realidad tangible presenta toda una serie de retos y hacerlo por medio de un proceso ordenado y metódico puede ser de gran ayuda.  Veamos qué cosas se pueden hacer. Sigue leyendo

¿Qué tiene un coach que lo hace diferente? – Parte 3: la neutralidad

Brújula_01 por Manuel M. V. (CC BY 2.0)

Brújula_01 por Manuel M. V. (CC BY 2.0)

Los conceptos básicos del Coaching nos indican que uno de los fundamentos del oficio es la neutralidad: esta característica implica que un coach, al escuchar a su coachee evite la tendencia, por demás humana, al juicio, a la opinión o a la valoración de su discurso.

Es natural en nuestras conversaciones del día a día hacer un juicio de valor de todo aquello que nuestro interlocutor nos esté contando (está bien / está mal, es correcto / no es correcto…).  Lo anterior se debe a la tendencia natural a imponer nuestra propia visión de la realidad por encima de la del otro y a medir su historia personal en virtud de nuestras escalas de valores. Sigue leyendo

¿Qué tiene un coach que lo hace diferente? – Parte 2: la escucha

Woman Listening - By Nikolai Kashirin (CC BY 2.0)

Woman Listening – By Nikolai Kashirin (CC BY 2.0)

La consecuencia directa del silencio en el oficio de un coach es la capacidad para escuchar.  Si el silencio no era solamente la ausencia de sonido, la escucha, según la perspectiva del Coaching, no es solamente la percepción del mismo: la escucha abarca percibir cada sonido que sale de boca de su coachee (no sólo las palabras), leer cada gesto en su rostro y su cuerpo, detectar cada emoción que yace detrás de cada comentario.

Esta competencia abre nuestra percepción a la realidad de nuestro coachee.  No sólo comprenderemos los hechos, sino también las emociones asociadas a los mismos.  No sólo comprenderemos el contexto en que se desenvuelve, sino los valores que soportan sus comportamientos.  La escucha es la manifestación física del estado de presencia plena del coach en la conversación.

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¿Qué tiene un coach que lo hace diferente? – Parte 1: el silencio

A world without words.  Por Cristian V. (CC BY-ND 2.0)

A World Without Words. Por Cristian V. (CC BY-ND 2.0)

Cuando un coachee hace una inversión, en tiempo, dinero y esfuerzo físico y mental, por un proceso en el cual su principal elemento es el diálogo, deducimos que esta conversación debe tener algo diferente, algo transformador que haga que todo esto valga la pena, que vaya más allá de una charla con el barman o con un amigo tomando un café.

Un coach se ha preparado a sí mismo para detectar elementos clave del discurso del coachee y trabajar a partir de ellos para así, invitar a ampliar sus puntos de vista, a cambiar sus esquemas actuales y, finalmente, a llevar a cabo acciones que le conduzcan al cambio real.

Uno de los atributos con que todo coach debe contar, tal vez el principal, lo podríamos llamar “el silencio”. Sigue leyendo

HACER DE UNA PERSONA BUENA, UNA MEJOR – PARTE 3: COMUNICAR

Imagen de dominio público

Imagen de dominio público

La verdad os hará libres…hace más de 2000 años que esto fue dicho y aún nos cuesta entenderlo.

Cuando somos libres comunicamos todo aquello que es real en nosotros. Comunicamos la verdad, lo que en realmente somos, pensamos y deseamos.  Al visualizar nuestro máximo potencial, aquello que solemos poner en primer lugar en nuestra vida es ser libres:  libres para soñar, para actuar, para amar… tener “luz verde” para crear, opinar y sentir.
Para vivir la libertad, se ha de comunicar, pues es la comunicación el único medio y sustento real de toda acción humana.  El sistema que nos educa, en su afán de aportar “orden”, nos enseña a crear un personaje social que se rija por esquemas predispuestos, por un “deber ser” determinado (patriotismos, tradiciones, costumbres), cuyo valor en la práctica está dado por el reconocimiento de los demás, dejando de lado el propio concepto.  ¿Me gusta quien soy? ¿Respondo a mis sueños e intereses? ¿A quién en realidad satisface la vida que llevo?

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